El empleo ha sido, y es, una de las mayores preocupaciones históricas en Euskadi. A pesar de que en los últimos años la Vivienda se ha colocado en cabeza (y con razón), el Sociómetro Vasco de marzo de 2026 destaca que un 47% de la población sitúa los problemas relacionados con el empleo entre los principales problemas de la región.
Perder tu puesto de trabajo es un drama, eso es evidente. Y más en esta época actual donde los precios de los alimentos básicos, alquiler y carburantes no paran de subir. Por ello, hace más de 100 años, durante la II República, se implementaron las primeras medidas y subsidios que, posteriormente, en 1961, se convertirían en el Seguro Nacional de Desempleo. Este sistema se actualizó en 1980 estableciendo las bases del modelo contributivo actual.
Sin embargo, más de 45 años despues, es el momento de preguntares si ha llegado el momento de explorar nuevas alternativas para paliar los efectos del desempleo.
En este artículo se explica el funcionamiento de un Programa de Empleo Público Garantizado como alternativa al sistema actual de prestaciones por desempleo.
UN PROGRAMA DE EMPLEO PÚBLICO GARANTIZADO COMO INICIATIVA INNOVADORA
El sistema actual de protección frente al desempleo parte de una lógica compensatoria. Este sistema trata de amortiguar la falta de ingresos de una persona que pierde su trabajo, pero no garantiza que esta encuentre una nueva oportunidad laboral. Por su parte, un Programa de Empleo Público Garantizado consiste en asegurar que estas personas pueden acceder a un empleo que sea financiado por el Gobierno.
La idea detrás de esta propuesta es sencilla: En lugar de limitarse a compensar económicamente la pérdida del empleo, el Gobierno se compromete a ofrecer un puesto de trabajo a quien quiera trabajar y no encuentre empleo. Bajo esta propuesta, cualquier persona puede acceder de manera voluntaria (no se establece obligación alguna) a un puesto de trabajo público enfocado en cubrir necesidades locales como la construcción y mejora de infraestructura pública o el ámbito de los cuidados.
La diferencia fundamental entre los dos sistemas se basa en que mientras el sistema actual protege frente a las consecuencias económicas del desempleo, el programa de empleo garantizado pretende actuar sobre el propio desempleo. En lugar de limitarse a proporcionar ingresos mientras una persona permanece fuera del mercado laboral, este programa garantiza que quien quiera trabajar tenga oportunidad de hacerlo.
EXISTE NUMEROSA LITERATURA CIENTÍFICA Y BUENAS PRÁCTICAS QUE DEMUESTRA LA CONSISTENCIA DE ESTE TIPO DE PROGRAMAS
Este sistema no es una novedad, ya que existe numerosa literatura académica que respalda su solidez. Por ejemplo, algunos artículos defienden la eficiencia de la garantía de empleo como medida anti-pobreza. Otros, por su parte, explican cómo se debe diseñar un programa de empleo garantizado y sus efectos económicos. Además, algunos artículos muestran los beneficios sociales de este tipo de intervenciones, incluyendo la reducción de mortalidad y suicidio.
Más allá de la parte teórica, también existen experiencias reales que sirven como evidencia del funcionamiento de este tipo de programas. El caso más representativo es el de India, donde se garantiza por ley al menos 100 días de trabajo remunerado al año a cada hogar rural que lo solicite. Este programa ha sido estudiado extensamente, demostrando un impacto destacable en la reducción de la brecha salarial de género, el aumento de los salarios rurales y la creación de infraestructura pública, mostrando los beneficio de establecer un derecho al trabajo para todo el mundo.
Otro caso emblemático es el del Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados en Argentina, implementado tras la crisis económica de 2001. En pocos meses, el programa llegó a emplear a cerca de dos millones de personas (un 13% de la fuerza laboral) y, aunque se disolvió gradualmente conforme la economía se recuperaba, evidenció la eficacia de este tipo de programas.
UNA OPORTUNIDAD PARA EUSKADI
Llegados a este punto, todos y todas nos preguntamos cómo podría implementarse este programa en Euskadi. Un Programa Vasco de Garantía de Empleo podría funcionar como una red de seguridad para aquellas personas que han perdido su empleo o que no encuentran una oportunidad laboral. El acceso al programa sería voluntario y estaría coordinado por Lanbide. De esta forma, se mantienen las competencias de esta organización y se facilita la coordinación y gestión del programa con el resto de mecanismos existentes.
El objetivo del programa no sería sustituir el sistema actual de prestaciones por desempleo, sino añadir un camino alternativo a quienes pierden su empleo y quieren seguir trabajando. Las personas desempleadas podrían seguir utilizando los mecanismos existentes de prestaciones económicas, orientación, formación e intermediación y, en caso de no encontrar un nuevo puesto de trabajo, acceder a un puesto público garantizado.
UN PROGRAMA QUE GARANTICE UNOS INGRESOS DIGNOS A LOS USUARIOS Y SIRVA COMO AMORTIGUADOR ANTE LAS RECESIONES
El programa debería ofrecer unas condiciones suficientemente dignas como para constituir una verdadera alternativa al desempleo, pero sin convertirse en un destino permanente. En este artículo se propone el SMI (17.094 € anuales). Otra opción sería establecer un salario en base a la cotización de cada trabajador. Sin embargo, es importante destacar que el objetivo sería que el empleo público obtenido actuase como una puerta de entrada o de retorno al mercado laboral ordinario. Es decir, que cuando una empresa privada ofreciese una oportunidad mejor, el trabajador podría salir del programa.
Esta característica permitiría además que el programa funcionase como un estabilizador de la economía vasca. En periodos de crecimiento, cuando las empresas necesitan trabajadores, el número de personas acogidas al programa disminuiría. En cambio, durante una recesión, cuando las empresas reducen sus plantillas, el programa podría absorber a parte de las personas que pierden su empleo.
UN PROGRAMA DISEÑADO PARA CUBRIR LAS NECESIDADES DE LA SOCIEDAD VASCA: CUIDADOS, TRANSICIÓN ECOLÓGICA, INFRAESTRUCTURA Y EDUCACIÓN.
En cuanto a los puestos de trabajo a ofrecer, se deberían incluir empleos que respondan a necesidades reales de la sociedad vasca, y no sustituir empleos que ya existen. Una primera propuesta de sectores a cubrir serían los siguientes:
Sector de cuidados: Acompañamiento de personas mayores, apoyo a personas dependientes, actividades comunitarias para mayores...
Transición ecológica: Restauración y mantenimiento de espacios naturales, prevención de incendios, movilidad sostenible...
Construcción y mantenimiento de infraestructura comunitaria: Mantenimiento de espacios públicos, rehabilitación de barrios, actividades culturales...
Infancia y educación: Apoyo extraescolar, actividades de ocio, personal de comedores...
Una cuestión fundamental sería evitar que estos nuevos puestos sustituyesen empleos que ya existen. Por ello, los proyectos deberían someterse a mecanismos de supervisión y evaluación que permitieran comprobar tanto su utilidad social como su impacto sobre el empleo existente.
EN CONCLUSIÓN: UN PROGRAMA DE DESEMPLEO PARA LA GENTE
En definitiva, el objetivo de un Programa Vasco de Garantía de Empleo no sería garantizar que todas las personas trabajen indefinidamente para la Administración. Sería algo más concreto que garantice que quien quiera trabajar tenga una oportunidad de hacerlo incluso cuando el mercado laboral no sea capaz de proporcionársela. Euskadi cuenta ya con instrumentos de orientación, formación, intermediación y protección frente al desempleo.
Un Programa de Empleo Público Garantizado supondría añadir una última pieza al sistema existente que, cuando todas las demás herramientas no consiguen conectar a una persona con un puesto de trabajo, convierta al sector público en su empleador temporal de última instancia.