Inaugurado en 1995, el Metro de Bilbao es la red de ferrocarril metropolitana que da servicio al Gran Bilbao (1 millón de habitantes aproximadamente). Actualmente dispone de 3 líneas con 49 estaciones, y recientemente se ha aprobado la construcción de dos nuevas líneas: (1) L4: Alonsotegi - Matiko; y, (2) L5: Sarratu- Hospital de Galdakao.
Los barrios de Irala y Errekalde, junto a Amezola, Iturrigorri-Peñascal, Uretamendi y Betolaza, forman el distrito 7 de Bilbao, el único distrito sin estación de metro de toda la ciudad. Esto hace que los cerca de 50.000 habitantes de este distrito tengan mayores dificultades para desplazarse.
A pesar de que en 2008 ya se aprobó el primer trazado que conectaría estos barrios con la red de metro (en aquel entonces era la Línea 3), los vecinos se han enfrentado a todo tipo de excusas, impedimentos y represiones ante sus peticiones de disponer de los mismos privilegios que la ciudadanía de otros distritos.
Tras presiones vecinales, en diciembre de 2025 el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Bizkaia lograron un acuerdo para comenzar a construir la cuarta línea del metro. Esta línea conectaría estos barrios con la red de metro de la ciudad, marcando el año 2032 como horizonte temporal para arrancar por primera vez el tren que dará servicio a estos barrios.
EL BENEFICIO ECONÓMICO NUNCA DEBE SER EL OBJETIVO DE UN SERVICIO PÚBLICO
Una de las excusas principales por la que se ha demorado eternamente la construcción de esta línea es el razonamiento económico de esta infraestructura. ¿Pero realmente esta infraestructura supone unos costes imposibles de recuperar para las arcas públicas? ¿Verdad, o mito? Cabe remarcar que, aunque fuese una inversión irrecuperable, el beneficio económico nunca debe ser el objetivo de un servicio público, ya que su objetivo es mejorar el bienestar de la ciudadanía.
LOS COSTES DE CONSTRUCCIÓN (411,9 MILLONES DE €), DE MATERIAL MÓVIL (86,5 MILLONES DE €), Y DE EXPLOTACIÓN (12,2 MILLONES DE € ANUALES) ABRUMAN AL CIUDADANO MEDIO, PERO ES IMPORTANTE CONOCER EL CONTEXTO.
Es cierto que los 411,9 millones de euros que costará construir esta infraestructura (sin contabilizar costes de mantenimiento y de personal) suenan aterradores para un ciudadano, especialmente si se analiza la cifra sin un contexto. En primer lugar, las instituciones públicas están acostumbradas a trabajar con estas cantidades cuando hablamos de construir nueva infraestructura. De hecho, es incluso un gasto menor que otras infraestructuras de las que hemos oído hablar:
El presupuesto del subfluvial de Lamiako es de 543 millones de euros. Además, siendo un túnel de únicamente 3,2 kms (menos que la distancia de la línea 4, que es de 6,7 kms), sorprende que su aprobación haya sido priorizada por las instituciones.
El presupuesto inicial de la super sur, sin contar los sobrecostes, fue de 650 millones de euros. Además, la ampliación hasta Alonsotegi ha supuesto una inversión adicional de más de 200 millones de euros, sin contar sus impactos ambientales sobre Bolintxu (4,2 kms es la distancia de esta ampliación).
La nueva estación de abando, que facilitará la llegada del TAV, tiene un presupuesto estimado de 495 millones de euros.
LOS BENEFICIOS POR VIAJEROS (29 MILLONES DE € ANUALES) Y LA REDUCCIÓN DE COSTES EXTERNOS (6,7 MILLONES DE € ANUALES) SON CONSIDERABLES.
Es importante destacar que esta línea de metro tendrá una demanda estimada de cerca de 29 millones de viajeros al año (generando unos ingresos de 29,5 millones de euros anuales), según Fernández, E. (2020) Esto, sumado a diferentes beneficios socioeconómicos como el ahorro del tiempo (3,7 millones de euros anuales), y la reducción de costes externos como el ruido, menor número de accidentes, disminución de la contaminación, y la reducción de costes de congestión y de impactos sobre la naturaleza (3 millones de euros anuales), supondría un beneficio considerable que asciende hasta los 36 millones de euros anuales durante el primer año de funcionamiento. Estos beneficios (al igual que los costes) irían aumentando según pasen los años. Se ha estimado este aumento en torno al 2%, teniendo en cuenta la tasa de descuento considerada en la literatura existente sobre evaluación de políticas públicas.
LA INVERSIÓN SE RECUPERARÍA EN 25 AÑOS Y SE GENERARÍA UN BENEFICIO DE 1,69€ POR CADA EURO INVERTIDO.
Con estos datos, podemos obtener información sobre la rentabilidad de la infraestructura realizando un Análisis Coste-Beneficio (ACB). El ACB es una herramienta de análisis económico que compara los costes y los beneficios de una inversión a lo largo de un periodo determinado de años para determinar si un proyecto o política es deseable desde el punto de vista socioeconómico. Esta herramienta es muy común en la implementación de políticas públicas para conocer con anterioridad la rentabilidad de una decisión política.
Aplicando esta metodología, se estima que la construcción de la Línea 4 del Metro de Bilbao generará un beneficio de 1,69€ por cada euro invertido. Además, se estima que la inversión para poner en marcha la línea que conecte con Irala y Errekalde se recuperará en 25 años y 2 meses. Este plazo, aunque para la vida de un ciudadano parece una eternidad, no es nada en comparación con la vida útil de una infraestructura de este tipo.