Era una fría y nublada tarde de marzo en Rovaniemi, la capital de la región finlandesa de Laponia. El termómetro marcaban -5ºC cuando nos montamos en una furgoneta sobre las 17:00. Nada más sentarnos, el guía nos dió la bienvenida y lanzó un mensaje muy optimista: teníamos un gran día para ver auroras boreales por delante, pero la climatología nos obligaba a desplazarnos.
Y no mintió.
4 horas y media despúes, en el norte de Suecia, a unos 330 kms de nuestro punto de salida, nos bajabamos de la furgoneta para mirar hacia arriba. Lo que vimos nos dejó atónitos: el cielo se movía. Unas nubes de gas grisáceas (en efecto, nuestro ojos no son capaces de apreciar sus vivos colores) aparecían y desaparecían en segundos, como si de un juego de formas intermitentes se tratase. Estabamos presenciando una actividad boreal de nivel alto.
¿RADIACIÓN SOLAR O UN ZORRO MÁGICO?
En Laponía existe un zorro artíco rojo que corretea por las colinas nevadas de la región durante la noche, golpeando con fuerza la nieve con su mullida cola a medida que avanza, creando destellos que iluminan el cielo. A esta luminiscencia se la conoce como revontulet (fuego del zorro) o aurora boreal. O eso cuenta la antigüa mitología de los pueblos indígenas de la región, más conocidos como los samis.
Aunque esta explicación tan poética refleja la idea de que la naturaleza está viva y continuamente conectada (uno de los principales ejes de la cultura de este país), la aparición de las auroras boreales en el cielo tiene una justificación mucho más científica.
Las auroras boreales se producen, en relidad, cuando el viento solar choca contra la atmósfera a una velocidad de 72 millones de kms por hora. El viento solar, al entrar en contacto con los gases presentes en las capas altas de la atmósfera, transfiere energía a los átomos de oxígeno y nitrógeno. Como respuesta, dichos átomos emiten la luz que tantas veces hemos visto en posts de Instagram.
EL TRAMPANTOJO MÁS BONITO DEL MUNDO
Cualquier persona que sueña con ver en primera persona este precioso fenómeno de la naturaleza tiene que ser consiciente de que se enfrentará a una incongruencia mental: la paradoja de los colores de Schrödinger.
A pesar de que este blog hace un uso metafórico exagerado (y deliberado) del experimento del gato de Schrödinger para explicar este fenómeno, no se queda tan lejos de la realidad. Los colores de las auroras boreales enamoran a cualquiera, pero solo al verlos en una fotografía, ya que el ojo humano no es capaz de percibir sus colores con la misma intensidad que una cámara fotográfica. De ahí la comparativa con el experimento de Erwin Schrödinger: las auroras boreales son preciosas y no lo son al mismo tiempo.
Desde el ojo humano, las auroras boreales se perciben como una mezcla entre una nube y una cortina de gas grís. La forma es visible, pero no se distinguen sus tan llamativos colores. A pesar de ello, no pierden su belleza, ya que cambian de forma constantemente. Unas veces parecen una cortina arrastrada por el viento, otras, un río que fluye sin dirección fija. Es un espectáculo menos perfecto en lo visual, pero infinitamente dinámico y espectacular.
INFORMACIÓN PARA VER AURORAS BOREALES
¿CUÁNDO? La respuesta corta sería que la temporada se extiende aproximadamente desde finales de septiembre hasta finales de marzo, pero los matices son importantes. La caza de auroras depende de tres factores clave: la meteorología, la oscuridad del cielo y la actividad solar. Al rededor de los equinocios de otoño (septiembre) y primavera (marzo) son las mejores fechas. Estos meses agrupan mejor clima, mayor actividad geomagnética, y mejor reparto entre horas nocturnas y diurnas. Este tercer factor es especialmente importante para poder realizar otras actividades, ya que en estas latitudes los inviernos carecen de luz. Por ejemplo, en diciembre apenas hay 2 horas de luz al día.
¿DÓNDE? Es recomendable buscar grandes zonas abiertas, sin mucha orografía y con poca contaminación lumínica para ver auroras boreales. Por ello, Laponia es una región ideal para ello, ya que, además de situarse en el círculo polar artíco, no dispone de grandes zonas urbanas.
¿CÓMO? A pesar de que es suficiente tener un coche y mucha paciencia, personalmente recomiendo contratar un tour profesional con experiencia para buscar las mejores zonas, especialmente cuando la meteorología no pronostique un buen escenario para ver las auroras boreales. Si se escoge ir a buscar auroras por cuenta propia, existen numerosas apliaciones de móvil que muestran las mejores zonas y las horas de mayor actividad geomagnética que pueden ayudar a encontrarlas.